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viernes, 4 de marzo de 2011

Cosas que uno piensa


Tan preocupados por dar un juicio de valor estamos todos, cuando ninguno de nosotros tiene valor.
El hecho de sólo dedicarse a dar opiniones desde cuentas de twitter o desde medios masivos de comunicación no tiene propósito más allá de entretener al lector, televidente o radioescucha, pues a excepción de los mensajes que llevan como meta convocar a alguna manifestación, el resto de intervenciones públicas de alguna persona en los medios referridos anteriormente solo tiene el fin de satisfacer los egos de los mismos expositores y no el de cambiar algo realmente. Yo mismo al escribir este texto solo espero que luego de la finalización y publicación del mismo, pueda llenar mi ego y estar satisfecho con mi trabajo, pero no necesariamente aguardo haber cambiado sus opiniones acerca de esto.

Twitter es la mejor muestra para esto, puesto que ante cualquier eventualidad en la actualidad nacional e internacional, todos los opinadores de la política, desde gente común y corriente hasta políticos, pasando obviamente por periodistas, caen como gallinazos sobre el tema en cuestión y despedazan a este sin piedad alguna. Por ahí dicen que todo exceso es malo y esta no es la excepción, ya que al fin y al cabo todos terminamos por opinar en cosas que ni remotamente nos interesan en el momento, y simplemente hablamos de ellas por el hecho de ser participes y de no usar algo que en ocasiones es un elemento lleno de sabiduría y ejemplo, el silencio.

Opinar a veces es la nicotina del egocentrismo.